Management Las emprendedoras chinas tienen algo que enseñar a las empresas de Occidente
Sus valores más destacados son la inteligencia emocional y la sencillez.
Cristina Blas
En época de crisis y de revisión de valores, muchos en Occidente vuelven sus ojos a Oriente. Pues allí hay un colectivo desconocido que tiene mucho que decir y que enseñar en el mundo de los negocios: el de las emprendedoras chinas.
“Representan en torno al 20%-25% del total, como en la mayoría de los países, pero más que el número la mayor diferencia es que cualitativamente son muy especiales”, explica Julia Pérez-Cerezo, autora del libro Emprendedoras chinas (LID Editorial), fruto de entrevistas y convivencia con muchas de ellas.
Pero ¿qué las hace especiales? “La energía, la capacidad de lucha, de superación, la inteligencia pero sobre todo su inteligencia emocional y su sencillez”, apunta la autora. Y es que pese a, en algunos casos, haber conseguido llegar al número uno, no han perdido ni un ápice de su esencia. “Valorar mucho lo tangible y poco lo intangible”, una gran enseñanza en los actuales tiempos revueltos
Por eso, se refiere a ellas como el embrión de un nuevo estilo de emprender y liderar en el siglo XXI, porque tienen cualidades “que en algún momento tuvimos aquí pero que ya hemos perdido”. “En el mundo de los negocios, lo que necesitamos son más personas buenas e íntegras“.
En tiempos de incertidumbre, estas mujeres ofrecen una enseñanza añadida y es que “valoran mucho lo tangible y nada lo intangible”. “Aunque hay excepciones, la mayoría comenzó con dinero propio, sin financiación, prácticamente nada, y fueron creciendo paso a paso, apostando por que el propio crecimiento de la empresa fuese soportando el desarrollo de la misma”, recalca la experta.
No es que lo hayan tenido más difícil por ser mujer, pero sí tuvieron que empezar de cero desde las estructuras comunistas. “Hablamos de mujeres pertenecientes a la generación Den Xiaoping que aprovechó la apertura y no tuvieron más remedio que tirarse a la piscina e inventarlo todo”, explica Pérez-Cerezo. Además, “tuvieron que trabajar y siguen haciéndolo más que los hombres para demostrar que podían”.
No hay envidiaEso sí, “en China se valora muchísimo al emprendedor hecho a sí mismo. Como ocurre en EEUU y no en otros países, no hay envidia, sino que al que ha ganado dinero por sí mismo se le admira”, recalca. “Hay una diferencia muy importante con España, aquí si eres emprendedor, socialmente se menosprecia porque se considera que eres muy, muy pequeñito”.
Muchas mujeres de la nueva generación en China están dispuestas a seguir sus pasos, pero ellas fueron las pioneras y se encargaron de abrir el camino.
De todos los sectores y con mucha energía
Sue Yuehuan se atrevió a entrar en un sector completamente desconocido en China y totalmente masculino en Occidente, el de las inversiones y salidas a Bolsa. Pero con una personalidad impactante asegura: “Yo soy mejor que ellos”.
Zhang Hao es la responsable de una empresa de distribución de productos de belleza y salud que tiene el 80% del mercado y que lo consiguió porque cuando los demás se retiraban por las dificultades, ella perseveró.
Otras no crearon una empresa de cero pero sí cogieron estructuras gubernamentales y las convirtieron en empresas de primera fila. O la secretaria general de la asociación de emprendedoras chinas, que tiene 71 años “y una energía que cansa a todos”.
Estos y otros casos más están recogidos en el libro ‘Emprendedoras chinas’ (Lid Editorial), de Julia Pérez-Cerezo, que ilustra a través de 15 empresarias el cambio de una sociedad estancada a un vivero de oportunidades y a un desarrollo que podría convertirla en la primera economía mundial a mitad de siglo.