¿Debemos seguir comprando para promediar las caídas o vender para limitar las pérdidas? La duda crece a medida que el derrumbe de precios se profundiza. Aquí, una respuesta para cada tipo de inversor.Por Andrés Cardenal
En los últimos meses hemos observado caídas de valores casi sin precedentes en los mercados que llevan a los inversores a preguntarse qué hacer con sus activos, si venderlos a precios en apariencia de remate para hacerse de dinero y volver comprarlos cuando el panorama aclare, mantenerlos o incluso incrementarlos.
Por supuesto, no existe una única respuesta a esa pregunta, aunque sí una certeza: la decisión que tome el buen inversor deberá resultar de un análisis de su situación particular y de la estrategia que suele observar a la hora de operar.
El inversor y su estilo
Si bien cada inversor posee un estilo propio que influye sobre su comportamiento cotidiano, en la práctica suelen combinarse distintos estilos de operación típicos en el mundo financiero.
En consecuencia, aquí evaluaremos las mejores medidas posibles dentro del abanico alcanzado por cada uno de los estilos más conocidos:
1. Inversores conservadores
Son aquellos que mantienen siempre su portafolio bien ponderado en base a su estrategia de inversión de largo plazo. Generalmente, el quid de la estrategia reside en la “asignación de activos” antes que en la “selección de activos”. Es decir que la decisión más importante refiere a qué porcentaje de la cartera destinar a acciones, por ejemplo, y no a qué acciones puntuales comprar. Es ubicar al “cuánto” por encima del “cuáles”.
Hoy, a raíz de la caída de precios, es probable que el porcentaje del patrimonio en acciones haya disminuido en relación con el de los otros activos elegidos. Con lo cual, deberán adquirir más acciones para mantener constante la ponderación elegida originalmente.
No hay que olvidar que en estos casos no se busca tanto el mejor momento para comprar o vender como mantener las asignaciones constantes en términos porcentuales, regla que invita al inversor a comprar un activo cuando baja y venderlo cuando sube más que el resto. Esta lógica largoplacista debería mantenerse independientemente de los movimientos diarios del mercado.
2. Inversores de momentum
Con frecuencia los inversores eligen activos para los que aguardan una suba de precio en el corto plazo. Pueden seleccionarlos mediante el análisis técnico - observando los gráficos de precio- o el fundamental -especulando con resultados de la empresa favorables en los meses venideros-.
En estos casos las posiciones deben mantenerse siempre y cuando se cumplan los pronósticos que impulsaron las compras. Desde el análisis técnico, por ejemplo, se recomienda vender si un activo quiebra su tendencia alcista.
3. Inversores de valor
La estrategia de valor consiste en comprar cuando se considera que los activos están subvaluados y vender cuando se los encuentra sobrevaluados.
En base a esta norma es probable que los inversores de valor hallen hoy muchos más motivos para incrementar sus posiciones que para abandonarlas. Sucede que, en promedio, en épocas difíciles los precios de las acciones sufren una caída más pronunciada que las ventas o ganancias de las empresas emisoras. Por ello, quien pretenda comprar barato deberá hacerlo cuando todos venden, tomando posiciones de largo plazo y prestando mucha atención al valor intrínseco de la compañía en cuestión.
Respecto de esto último, debe revisarse la inversión cuando existen motivos para pensar que los activos elegidos valen menos que cuando se los adquirió. Por ejemplo, cuando crece el riesgo de quiebra de la compañía.
Fuente: Inversor Global
COMO GANAR CUANDO LA BOLSA CAE
El creciente número de inversores deseosos de aprovechar tanto los buenos como los malos momentos bursátiles anima el mercado de derivados y promueve que surjan nuevas herramientas.
Por Luisa Atarés
Obtener ganancias cuando las Bolsas bajan es uno de los objetivos de muchos inversores activos, aquellos que quieren aprovechar todas las contingencias del mercado para maximizar su inversión.¿Qué ocurre cuando los precios bajan? Los profanos pueden pensar que una de dos, o se pierde dinero, o el inversor se da cuenta a tiempo, vende sus acciones y consigue evitar esa pérdida.
Pero hay más alternativas, existen instrumentos financieros, los derivados (futuros, opciones y warrants), que permiten cubrir las posibles pérdidas de una cartera de valores ante eventuales cambios de tendencia, sin necesidad de vender las acciones, y lo que es más, permiten ganar dinero cuando cae el valor de esos activos. Se llaman derivados porque la evolución de sus precios depende de la del índice al que están referenciados. Por ejemplo, la cotización de los warrants emitidos sobre el Ibex 35 se derivará de la que obtenga el selectivo.
«Los warrants dan derecho a comprar (call) o vender (put) un activo (subyacente) a un precio determinado (precio de ejercicio) y hasta una fecha concreta (de vencimiento)», explica Adrián Juliá, responsable de warrant de Société Générale en España.Los warrants put se revalorizan cuando la Bolsa baja y los call cuando sube.
Los inversores avezados recurren cada vez más a esta estrategia de inversión -útil tanto en momentos alcistas como bajistas- bien para especular, bien para dar cobertura a sus carteras. Las ganancias de los futuros, warrants u opciones cubrirán las pérdidas de sus inversiones en Bolsa, eso sí, a cambio de renunciar a eventuales ganancias de la cartera que, a su vez, se compensarían con las pérdidas de los derivados. Actualmente sólo Société Générale (SG), Santander, BBVA, Commerzbank, Bankinter y Banesto emiten warrants en España. Cualquier inversor puede comprarlos. Según los analistas son la forma más directa, barata -cuestan mucho menos que las acciones- y utilizada de operar a la baja, pero también la más arriesgada.
Similar en el riesgo y en el objetivo de potenciar la rentabilidad está también la venta a crédito, dirigida a aprovechar las bajadas de la Bolsa. En esta línea está CrediVenta, una herramienta que acaba de lanzar el broker online Self Trade Bank, con «ventajas como la ausencia de papeleo, comisiones de apertura y cancelación y que no necesita avales», explica Javier Añorga.
El funcionamiento de la venta a crédito y de este producto en concreto exige fundamentalmente vista: Si un inversor intuye que una empresa cotizada ha llegado a su techo y va a caer, pide a su broker que le preste acciones de esa compañía. Las vende de inmediato al precio actual y las recompra más baratas cuando -si se cumple su intuición- el valor cae. Entonces devuelve los títulos y se embolsa la diferencia.
Parece fácil, pero el riesgo es muy alto. Los derivados «son un instrumento de inversión, no de ahorro y exigen conocimiento del mercado y un seguimiento constante», explica Juliá. Habrá que esperar a que llegue a España la gestión alternativa, «cuyo objetivo es la rentabilidad en cualquier situación de mercado, pero con gestión profesional», señala el director de Estructurados de SG, José Antonio López, «para que estas herramientas se acerquen a los ahorradores». Fuente: El Mundo
¿Qué hacer cuando cae la Bolsa?
¿Debemos seguir comprando para promediar las caídas o vender para limitar las pérdidas? La duda crece a medida que el derrumbe de precios se profundiza. Aquí, una respuesta para cada tipo de inversor.
Por Andrés Cardenal
En los últimos meses hemos observado caídas de valores casi sin precedentes en los mercados que llevan a los inversores a preguntarse qué hacer con sus activos, si venderlos a precios en apariencia de remate para hacerse de dinero y volver comprarlos cuando el panorama aclare, mantenerlos o incluso incrementarlos.
Por supuesto, no existe una única respuesta a esa pregunta, aunque sí una certeza: la decisión que tome el buen inversor deberá resultar de un análisis de su situación particular y de la estrategia que suele observar a la hora de operar.
El inversor y su estilo
Si bien cada inversor posee un estilo propio que influye sobre su comportamiento cotidiano, en la práctica suelen combinarse distintos estilos de operación típicos en el mundo financiero.
En consecuencia, aquí evaluaremos las mejores medidas posibles dentro del abanico alcanzado por cada uno de los estilos más conocidos:
1. Inversores conservadores
Gane dinero cuando la Bolsa cae@Eduardo Segovia
El desplome de la Bolsa en las últimas semanas ha sembrado el temor entre los inversores, a pesar de que el discurso mayoritario entre los analistas es que la caída no irá más lejos y que estamos ante una oportunidad de compra. Por culpa de este pánico, son muchos los que han decidido poner pies en polvorosa, liquidar sus posiciones y esperar un escenario más claro para volver a comprar.
Pero los inversores más agresivos no se conforman con estas medidas de protección, sino que también intentan aprovechar la caída para ganar dinero. Precisamente ésa, y no otra, es la filosofía de los fondos de gestión alternativa –ganar tanto si la Bolsa sube como si baja– y cuenta con una gran tradición en los países anglosajones. Aquí, como no podía ser de otra forma, cada vez hay más inversores que también quieren ganar a la baja: fondos de inversión, sicavs, grandes patrimonios y también pequeños inversores, es decir, particulares que, desde sus casas, con un portátil y un ratón, han convertido la especulación en Bolsa en su forma de vida. Son los llamados day traders.
Todos hemos aprendido tradicionalmente una única forma de operar en Bolsa: comprar, mantener a la espera de que el valor suba y vender para ganar la diferencia. Pero eso es sólo la mitad de la historia. Lo cierto es que los mercados tienen tendencias alcistas y bajistas, y se puede ganar en las dos.
En Estados Unidos está muy extendida esta cultura, hasta el punto de que los inversores se dividen en alcistas y bajistas, e incluso tienen un mote cada uno: los alcistas son los bulls (toros) y los bajistas son los bears (osos). Por ello, hay una gran facilidad en ese mercado para tomar posiciones bajistas, que también se conocen como posiciones cortas (las largas son las alcistas).
En España, por culpa de nuestra falta de cultura financiera, operar a la baja es bastante más difícil, pero se puede hacer.
Básicamente, la idea consiste en hacer lo contrario que cuando se opera al alza: se vende primero, se espera a que baje y se compra después. El beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el de compra. Es un concepto algo difícil de aceptar, porque la mayoría de la gente no concibe que se pueda vender algo que no se tiene para comprarlo después. Es la inversión cronológica de la típica operación alcista: vender alto y después comprar bajo.
Los instrumentos de los bajistas
La cuestión, claro está, es cómo se pueden vender títulos que no se poseen previamente. Y la respuesta es que, o bien se toman prestados de otro inversor (al que se le devuelven cuando se cierre la operación), o bien se utilizan instrumentos derivados. Las principales alternativas para ponerse bajista en España son las siguientes:
1. Casi todos los brokers, sobre todo online, permiten vender en corto (sin comprar antes los títulos), pero exigen que la posición se cierre en el mismo día, con lo cual es una opción sólo para los inversores más activos y agresivos.
2. Préstamo de títulos: tradicionalmente ha sido un monopolio de Bancoval, que exigía 30.000 euros de saldo y tiene unas condiciones bastante desfavorables. En teoría se pueden vender a crédito todos los valores del Ibex, pero en la práctica es difícil encontrar papel más allá de los cinco primeros. Ante esta situación, algunos brokers –principalmente Ibersecurities, Fibanc o SelfTrade– han buscado sistemas alternativos a Bancoval para poder operar a la baja, con una gran recepción por parte de sus clientes. Javier Añorga, director de marketing de SelfTrade, explica que en estos días su producto para ponerse bajista, Crediventa, “está funcionando a pleno rendimiento y se disparan las consultas, porque a la gente le cuesta entender la operativa y demanda información”.
3. Con futuros: los futuros son contratos para comprar o vender el subyacente (que puede ser un índice o una acción) en una fecha futura determinada. Para ponerse bajista no hay que esperar a esa fecha, sino sólo vender un futuro en cualquier momento y comprarlo más abajo; el futuro se mueve casi a la par que el subyacente. En España, sólo existen futuros sobre acciones para 11 valores: Altadis, Popular, BBVA, Endesa, Gas Natural, Iberdrola, Inditex, Repsol, Santander, Telefónica y Móviles. Además, los futuros permiten apalancarse, es decir, invertir por más dinero del que se pone realmente (se pone sólo un porcentaje como garantía). Por ello, la pérdida potencial es ilimitada si la operación sale mal. Si se opera con ellos, hay que ser muy estricto con la ejecución de los stops loss (cierre de las posiciones cuando las pérdidas superan un determinado nivel). Los futuros son el instrumento favorito de los inversores profesionales y su volumen de negocio se ha duplicado durante la caída.
4. Con opciones y warrants: son otro tipo de derivados. Se trata de productos baratos, con gran apalancamiento, pero más complicados de entender. Las opciones y warrants son una especie de seguro que da derecho a comprar (call) o a vender (put) un índice o una acción en el futuro, a cambio de una prima. Para ponerse bajista hay que utilizar los put. La diferencia con los futuros es que, si la operación sale mal (si el valor sube), lo máximo que se pierde es la prima (aunque normalmente la prima equivale al total de la inversión, es decir, a perderlo todo). Pero son muy peligrosos porque hay una verdadera jungla de precios de ejercicio –cada warrant tiene un precio al que se ejercita, mientras que los futuros no– y porque influyen cosas ajenas al movimiento del mercado, como el valor temporal o la volatilidad, muy difíciles de manejar por el inversor particular.
La diferencia es entre warrants y opciones es que los primeros son mucho más flexibles (hay muchos más valores, vencimientos y precios de ejercicio), pero es un mercado controlado por el emisor de cada warrant. Casi todos los brokers ofrecen estos productos a sus clientes particulares.
También hay inconvenientes
Por tanto, ponerse bajista es factible y suena muy atractivo, pero también tiene importantes inconvenientes. Los bajistas deben enfrentarse a la inmensa mayoría del mercado, que es alcista, y además a las empresas, los bancos de inversión y los medios de comunicación. En EEUU, mucha gente identifica bajista con antiamericano.
Luego está el problema de que ponerse bajista es oponerse al movimiento de largo plazo del mercado, que es alcista. Es como nadar contra la corriente. Aunque cuidado: eso es cierto solamente a largo plazo y, a veces, a muy largo plazo. El Ibex ha llegado a los 12.000 puntos, pero lleva seis años por debajo de los máximos históricos de 2000; y para qué hablar del Nikkei, que tendría que subir más del 100% para volver a unos máximos históricos que no se han vuelto a ver... desde 1989.
A cambio de enfrentarse a todo esto, los bajistas deben aceptar una rentabilidad potencial menor y un riesgo mayor, por definición, que el que asumen los alcistas. Teóricamente, no hay un techo para los beneficios potenciales de una posición alcista: Si compras un valor a 10 euros y sube a 20, ganas el 100%; y si sube a 30, el 200%. Pero las posiciones bajistas tienen una ganancia potencial del 100% como máximo, porque nada puede cotizar por debajo de cero. Lo contrario también es verdad: las pérdidas potenciales de los alcistas son limitadas -el 100%-, mientras que las de los bajistas son infinitas. Por eso, es imprescindible seguir de cerca el mercado y, de nuevo, trabajar con stop loss.
¿Merece la pena?
Entonces, ¿merece la pena ponerse bajista? Como todo, es bueno en su justa medida. Los fondos que sólo se ponen bajistas (en EEUU existen) han perdido una media del 2,3% anual en los 10 años entre 1995 y 2004. Pero los fondos siemprealcistas, los que todos conocemos, también atraviesan importantes rachas de pérdidas. Por tanto, no hay que hacer de las posiciones cortas una filosofía de vida, pero sí se pueden utilizar para aprovechar movimientos bajistas temporales de gran intensidad, como el actual.
Hugo Navarro, director de inversiones de Interdin Gestión, explica que los minoristas que operan con futuros han aprovechado bastante bien la caída. “Ellos saben muy bien que es más fácil ganar a la baja que al alza, porque los movimientos son mucho más rápidos y hay pánico. El mercado ha bajado en 10 días lo que había subido en cinco meses; pero es casi imposible que suba en 10 días lo que baja en cinco meses”.
Y, lo más importante, se pueden utilizar sistemáticamente para reducir el riesgo que se asume con las posiciones alcistas en cartera, que es para lo que se ponen bajistas los grandes inversores: de esta forma, las pérdidas en una caída del mercado se compensan –al menos parcialmente– con las ganancias de las posiciones bajistas. Nada es gratis en este mundo, así que esa protección conlleva una menor rentabilidad cuando la Bolsa sube.
Fuente: El Confidencial