El déficit de cuenta corriente de Estados Unidos y la amenaza del euro son los factores que atentan contra su supremacía como moneda principal (The Economist)Hace una década, los economistas se preguntaban si el reinado del dólar como la moneda número uno en las reservas mundiales no sería el comienzo de una lenta
declinación. En los últimos 30 años, la divisa ha tenido cuatro pequeños períodos de marcada depreciación.
Durante el más reciente, que comenzó en 2002, ha caído 28% en relación con el euro, y 14% en comparación con una amplia canasta de monedas.
Incluso así, el 66% de las reservas oficiales del mundo en divisas extranjeras están en dólares, comparadas con el 25% en euros, el 4% en yenes y el 3% en libras, según cifras publicadas la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Pero los escépticos observan que esta vez la aureola del dólar está si no inestable, al menos torcida.
El déficit de cuenta corriente de Estados Unidos, un 6% del PIB, es el más alto de que se tenga registro; sus responsabilidades extranjeras netas, en 22% del PIB, están también cerca de llegar a su máximo de todos los tiempos.
Los bancos centrales extranjeros parecen haber reducido sus compras del Tesoro norteamericano: las reservas oficiales de éstos aumentaron sólo en 2 mil millones de dólares los primeros siete meses de 2005, contra 295 mil millones de dólares en 2004 y 175 mil millones en 2003. Si esta tendencia sigue, otras monedas podrían desafiar el predominio del dólar.
REINA LA LIBRA
La industria muestra sólo un ejemplo verdadero de cambio de moneda de reserva: de la libra británica al dólar. La libra fue la reina durante la era del estándar de oro.
Pero en años posteriores a 1914, los británicos pasaron del crédito neto a ser deudores netos, y para los años 20 el dólar era la única moneda convertible a oro, aunque la libra volvió al oro en 1925.
Tras dos guerras mundiales costosas y dos episodios de devaluación de moneda posteriores en Gran Bretaña, el dólar quedó sin rivales como moneda principal de reservas mundiales.
Actualmente, el aspirante más probable a la corona del dólar es el euro.
Las monedas de reserva necesitan tener una economía local con grandes porcentajes de la producción, el comercio y las finanzas mundiales. La economía norteamericana aún domina, pero el área del euro no es tanto más pequeña.
El comercio total del área del euro con el resto del mundo es casi tan grande como el de Estados Unidos; y cerca de la mitad de éste es en euros.
En tanto, los mercados financieros de la moneda de reserva deben ser profundos, abiertos y bien desarrollados.
Estados Unidos está sobre el área del euro en todas las mediciones, pero la creación de una moneda única ha ayudado a integrar los mercados financieros de Europa.
UN ASUNTO DE DÉFICIT
La confianza en el valor de la moneda también es un requisito importante, y aquí es donde los críticos del dólar han apuntado.
Barry Eichengreen, de la Universidad de California, en Berkeley, afirma que para que el dólar conserve su papel de moneda de reservas todo depende de las políticas propias de Estados Unidos.
Si Estados Unidos permite que su déficit de cuenta corriente persista y que sus responsabilidades extranjeras netas se eleven, los extranjeros estarán menos dispuestos a sostener más dólares.
El dólar se depreciará y se creará una presión inflacionista en Estados Unidos. Ello hará aún menos atractivas las reservas de dólares (quizás más que si la Reserva Federal elevara las tasas de interés).
En otro estudio, Menzie Chinn, de la Universidad de Wisconsin; y Jeffrey Frankel, de Harvard, estiman la importancia de estos factores para determinar los porcentajes de las distintas monedas en las reservas mundiales totales.
Ellos también toman “externalidades de red” en cuenta: la tendencia de cada autoridad monetaria para favorecer la moneda dominante, porque otros lo hacen. Ellos usan estas estimaciones para predecir si el euro puede o no superar al dólar como principal moneda de reserva mundial.
CAMPEÓN PARA RATO
Podría, pero no pronto. Supongan, dicen los autores, que el dólar pierde 3,6% este año en relación con una canasta de otras monedas, mientras que el euro gana 4,6% al año, la misma tasa que en 2001-2004. Entonces -calculan ellos-, el euro podría convertirse en la moneda principal para el año 2024.
Si a esto se le agregara que Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca y todos los países centrales y del este de Europa que se unieron a la Unión Europea el año pasado adoptaran el euro, se podría superar al dólar para el año 2019.
Por supuesto es imposible calcular tal cambio con precisión. El dólar, después de todo, tardó décadas en desplazar a la libra británica.
Y la zona del euro tiene debilidades económicas obvias.
Incluso más, con el pacto de estabilidad y crecimiento hecho un desastre y el rechazo de la Constitución de la UE por Francia y Holanda, hay algunos que se cuestionan si la moneda única seguirá estando en 20 años más sola para poder competir con el dólar.
Otra perspectiva, ofrecida por Eichengreen, es que el mundo podría eventualmente tener más de una moneda como reserva principal.
El dólar podría compartir su estatus si otras monedas se van haciendo más atractivas.
Pero la preferencia de apegarse a la moneda dominante podría asegurar la posición de los de “espaldas verdes” durante un buen tiempo. Sin embargo, en la medida que otros mercados financieros en distintos países se hacen más líquidos, se debilita este efecto y otras monedas se hacen más confiables como almacén de valor.
Entonces, la competencia de moneda de reserva dejará de ser un juego donde el ganador se lleva todo.
Este proceso -cree Eichengreen- favorece al euro.
DIARIO TALCUAL, 06 / 10 / 05
¿Se aproxima el fin de la supremacía del dólar?
Según expertos, EE.UU. está trabajando junto a Canadá y México, en una nueva moneda, el amero, como respuesta al euro y a otras monedas emergentes
El dólar se deprecia. La economía norteamericana parece tener problemas. Con el crudo que perforó ampliamente los 100 dólares por barril, hay quien se ha preguntado de nuevo, incluida la OPEP, si el papel del dólar como petromoneda no llegó a su ocaso.
En realidad, ya a comienzos de los años 70 hubo problemas análogos con la crisis del dólar, el encarecimiento del crudo y la participación de EEUU en la guerra de Vietnam. Hoy, sin embargo, se está produciendo una transferencia de poder económico sin precedentes.
Y es que lo que se pone en cuestión es el futuro del dólar como petromoneda y su destino como divisa internacional de referencia casi exclusiva y sin alternativas.
En un reciente ensayo, Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, escribió que, después de George W. Bush, se necesitará que pase una generación para volver a ajustar los engranajes de la economía americana, dado su mal estado actual.
Y, según otros economistas, dentro de 25 años el dólar será sustituido como moneda líder. Hay quien piensa en el euro, en el yuan chino o en la rupia india, ya que en el futuro China e India podrían convertirse en economías punteras.
En otra época, cuando la economía americana se impuso a la británica, se necesitó medio siglo para que el dólar suplantase a la libra esterlina como moneda de referencia. Hoy en día, el dólar no tiene rival, pero su caída podría ser más rápida de la que en su día tuvo la libra esterlina.
El éxito del euro y la articulación de la economía global en grandes islas regionales han animado la proliferación de programas de cooperación económica y proyectos de unión monetaria en Asia, Latinoamérica, el Golfo Pérsico y África Occidental.
Según otros expertos, EEUU ya estaría preparando, junto a Canadá y México, una nueva moneda, el amero, como respuesta al euro y a otras monedas emergentes.
Los proyectos de monedas regionales difieren en cuanto a su desarrollo actual, sus plazos de implantación y su posible impacto. La unión monetaria del África Occidental está prevista para finales de 2009, aunque su relevancia será limitada.
La que promueven, por su parte, seis de los consejos de cooperación del Golfo -fijada optimistamente para 2010-, podría superar el ámbito meramente regional, incluso en menoscabo de las posibilidades del euro. De hecho, podría convertirse en una moneda paralela en el mundo árabe, tanto más cuando los países del Golfo son los principales inversores en Oriente Medio y el norte de África. Pero podría tener alcance global, dado el papel petrolífero e incluso financiero de dichos países.
Latinoamérica se encuentra sólo al inicio de un recorrido largo y complejo que debería conducirla a una unión política y económica, siguiendo el modelo de la UE, con un banco regional (¿El Banco del Sur?) como alternativa al Banco Mundial y al FMI y, también, con una moneda única.
En Asia, después de la crisis de 1997 y 1998, se puso en marcha una conspicua cooperación monetaria entre los bancos centrales. Hoy, se piensa en crear una unidad de moneda asiática (ACU, análoga al ECU que fue germen del euro) y un Fondo Monetario Asiático, que conduciría a una moneda única, con o sin China, en la que el yen nipón desempeñaría el papel referencial que tuvo, en su momento, el marco alemán en la implantación del euro, según elEconomista.es.
Estos posibles proyectos asiáticos podrían tener efectos rompedores, acelerando el posible declive del dólar. Hay que subrayar, sin embargo, que las economías asiáticas no satisfacen aún los principales requisitos para una unión monetaria según la teoría de las áreas monetarias óptimas, publicada en 1961 por Robert Mundell, Nobel de Economía (1999). Lo mismo sucede con otros programas regionales. A pesar de que el propio Mundell fue uno de los primeros en hablar de la necesidad de una moneda única asiática.
Entre los posibles cambios en el escenario monetario hay que considerar el papel del rublo (sostenido por el peso energético y las ambiciones de potencia de Rusia) y también al yuan chino.
Como ya dijo el economista Peter B. Kenen, el yuan será una de las principales monedas mundiales, junto al dólar, el euro y el yen, aunque no se convierta en divisa internacional.
Mientras tanto, hay que ver si el futuro papel de China favorecerá u obstaculizará la cooperación y la eventual unión monetaria asiática. Fuente: Infobae
Avanza el euro hacia la supremacía
Por: Notimex/Berlín, Alemania.-
La divisa única europea, euro, avanza cada vez más como la segunda moneda de reserva de divisas a nivel mundial, aunque todavía está posicionada después del dólar, de acuerdo a un estudio del Deutsche Bank en Francfort.
El porcentaje del euro en las reservas mundiales de divisas ha subido de un 18 por ciento a un 26.5 por ciento desde su introducción en 1999, reveló un informe del Instituto de Análisis del banco.
La moneda única europea está cumpliendo poco a poco todos los parámetros para convertirse en la primera moneda de reserva de divisas a nivel mundial, lugar que ocupa Estados Unidos con un 64 por ciento.
Cuatro factores influyen de manera especial en este impulso del euro y pueden hacer que la moneda única gane terreno como divisa hasta 2010.
El primero de ellos es el tipo de cambio del dólar estadunidense, el segundo,cambios en la política internacional de los tipos de cambio. El tercero, la demanda de los bancos centrales y por último, una mayor fuerza de la orientación de rédito.
En datos concretos, el balance del Banco Central Europeo (BCE) desde 1999 tuvo más éxito que el de la Reserva Federal (Fed) y la media de la inflación en los países del euro entre 1999 y 2007 fue del 2.1 por ciento frente al 2.7 por ciento de Estados Unidos.
Hacia 2010 debería mejorar la situación, con un crecimiento dinámico más alto del dólar estadunidense de lo esperado y por otro lado, con una disminución del déficit de la balanza de préstamos de Estados Unidos.
Para ello, debería atenuarse el crecimiento de la economía en Europa de cara al desarrollo demográfico.
Con ésto, el dólar estadunidense conseguiría permanecer por más tiempo en el primer puesto de reservas mundiales, mientras que el euro continuaría en su segundo puesto.
Un sistema bipolar internacional de divisas no es por sí mismo inestable.
Por el contrario, debería fortalecer la disciplina de la política financiera y económica a ambos lados del Atlántico.
El eficaz y solvente mercado financiero del euro debería también poder superar la abrupta y extensa influencia del capital.
La recuperada posición del euro como divisa internacional de reservas no explica el alza del precio de las materias primas, inclusive el oro.
Por el contrario, los bancos centrales vendieron desde 2001 una décima parte de sus reservas de oro, que acabó con la carrera del precio del oro.
Por su parte, el precio de las materias primas habría aumentado debido al dinámico crecimiento de la economía mundial junto con el crecimiento de las economías populares asiáticas.
Las divisas internacionales tiene como ventajas tener un alto ámbito comercial de juego en la política económica y un bajo rédito de préstamos.
Pero también conlleva sus riesgos, como una elevada volatilidad de los tipos de cambios en la operación al contado y una fuerte alza del tipo de cambio del euro respecto al dólar estadunidense, estos son sin lugar a dudas, factores a tener en cuenta.
El BCE mantiene una postura neutral para explicar el crecimiento internacional del euro, según la cual el BCE cumplió con sus deberes internacionales en referencia a la estabilidad de precios y en su decidido y eficiente papel como ‘Entidad de la última liquidez’.
El Grupo del euro debe estar en su puesto para dar su voto para fortalecer las posibilidades de influencias internacionales del ámbito de la moneda única europea.
¿Qué pasó con la supremacía del dólar?
Dos terceras partes de las reservas mundiales están en dólares, pero hay que apuntarle al euro.
La devaluación del dólar contra la gran mayoría de monedas del mundo durante los últimos años ha dejado perpleja a la comunidad inversionista. En los últimos seis meses el dólar ha perdido un 20 por ciento de su valor frente al euro. Desde 1920 el dólar ha sido la moneda de reserva por excelencia para individuos, instituciones y hasta gobiernos. Tres o cuatro generaciones de inversionistas se acostumbraron a esta situación. Ahora muchos se preguntan si al buscar invertir en una moneda fuerte, que les garantice la preservación del valor de sus ahorros deben utilizar algo más que el tradicional dólar.
En su momento esta divisa desplazó a la libra esterlina como moneda de referencia. Aunque la economía norteamericana ya era más grande que la del imperio británico desde 1870, aún requirió de ciertas transformaciones antes de que el dólar se ganase el puesto de moneda 'ancla' del mundo. Esto incluyó un sistema monetario desarrollado, lo cual se logró después de 1913 con la creación del sistema de la Reserva Federal y con la mayor liquidez que su sistema financiero obtuvo después de la primera guerra mundial, cuando Estados Unidos consolidó de forma significativa su posición dominante.
Después de la segunda guerra mundial el imperio británico era historia y, durante los años cincuenta y sesenta, la supremacía del dólar careció siquiera de contendientes. Durante los años ochenta, el éxito de la economía japonesa vio fortalecer el yen. Así mismo, durante esta década el marco alemán logró convertirse definitivamente en el ancla del sistema monetario europeo y el banco central alemán en el líder de la política monetaria, cuyos movimientos eran replicados por sus vecinos europeos. Sin embargo, la fortaleza de ambas monedas era exclusivamente regional y, por el tamaño de las economías que las respaldaban, no podían competir a escala global con el dólar.
El euro apareció tan solo con el fin del siglo XX, inicialmente como una simple medida de intercambio entre las antiguas monedas europeas, sin existencia física. Muchas discusiones llevaron a establecer la sede del nuevo Banco Central Europeo (BCE) en Francfort, con el propósito explícito de imbuir a la nueva entidad con la ortodoxia monetaria defendida a ultranza por la Alemania contemporánea.
El euro
La conversión de las monedas nacionales al euro desató fuertes presiones inflacionarias, en la medida en que los precios en la moneda local, al re-expresarlos en euros, tendieron a ajustarse 'hacia arriba'. Esta situación, hasta cierto punto anticipada, reforzó la convicción absoluta del BCE con respecto a la importancia de conservar la estabilidad de la moneda.
Durante el primer trimestre del 2008 el tamaño del conjunto de economías de la zona euro sobrepasó al tamaño de la economía norteamericana. El valor del euro superó cómodamente el precio de US$1,5 y envió un shock alrededor del mundo. Existen varias razones para pensar que el euro continuará apreciándose frente al dólar.
En primer lugar, a pesar de la fuerte devaluación del dólar, Estados Unidos continúa teniendo un enorme déficit comercial. Y a pesar de las fuertes presiones inflacionarias, el Fed ha reducido sus tasas de interés hasta niveles negativos. La debilidad de la economía norteamericana también continuará afectando negativamente el valor del dólar. Y la devaluación que ya ha tenido esta moneda se reflejará crecientemente en mayor inflación, lo cual continuará reflejándose en mayor devaluación del dólar. A esto es necesario agregar la tremenda expansión monetaria del dólar durante la era Greenspan, que se manifiesta en una sobreoferta de dólares a nivel mundial.
Muchos confían en la gran capacidad de ajuste, adaptación y respuesta relativamente rápidos de la economía norteamericana, por la flexibilidad de sus medios de producción. Sin embargo, Estados Unidos consume tres veces más petróleo que la Unión Europea, a pesar de tener una menor población, lo que hará muy difícil solucionar el déficit comercial, aún con un dólar más barato.
Y el déficit fiscal, aunque manejable bajo las actuales circunstancias, sufrirá en medio de la recesión, con una recaudación fiscal disminuida, dificultará la reactivación económica vía expansión del gasto público. Así mismo, el excesivo inventario de viviendas se puede tomar varios años en desaparecer, y esto influirá necesariamente en un mal ambiente en los consumidores.
La Unión Europea, por su parte, también continuará experimentando presiones inflacionarias, aunque no tan fuertes como las norteamericanas. El BCE mantendrá altas las tasas de interés, pues su economía continúa creciendo a pesar de las dificultades en balanza comercial que trae la fortaleza del euro, y el BCE tiene el exclusivo mandato de mantener la estabilidad en los precios.
Ya se ha ganado una reputación por una política firme, gradual y consistente, independiente de las presiones políticas que eventualmente los mandatarios de los grandes países europeos tratan de ejercer.
Al final, más allá de los fundamentales, la creciente demanda por euros, ante una oferta limitada, se reflejará en un aumento en su valor y esto en una profecía 'autocumplible'.
Las reservas mundiales
Dos terceras partes de las reservas mundiales se encuentran denominadas en dólares y apenas una cuarta parte en euros.
Mientras las autoridades monetarias europeas tratan de mantener bajo control su expansión monetaria, la demanda por euros de parte de bancos centrales, gobiernos, instituciones e individuos a nivel mundial aumentará constantemente, y esto, en últimas, será la causa principal detrás de mayores aumentos en su valor.
Inversionistas se deben ajustar a este nuevo paradigma y conservar por lo menos una parte significativa de su portafolio denominado o referido en euros.
Louis Kleyn Especial para PORTAFOLIO